La avalancha de agua golpeó varias localidades, carreteras, mercados y obras hidroeléctricas en la provincia de Bagmati. Entre los desaparecidos figuran 341 extranjeros, incluidos dos ciudadanos españoles. Las autoridades investigan si un terremoto provocó un deslizamiento de tierra que bloqueó el cauce de un río.

Katmandú, Nepal.– Al menos 55 personas han muerto y otras 403 permanecen desaparecidas tras una riada de gran magnitud que golpeó este miércoles varias localidades del centro de Nepal, dejando una estela de destrucción en pueblos, mercados, carreteras y proyectos hidroeléctricos.

El portavoz de la Policía de Nepal en la provincia de Bagmati, Rajendra Prasad Dhamala, confirmó el aumento del número de víctimas mortales mientras los equipos de emergencia continúan las labores de búsqueda y rescate.

La Junta de Turismo de Nepal informó, por su parte, que entre las 403 personas cuyo paradero se desconoce hay 341 extranjeros, entre ellos dos ciudadanos de nacionalidad española.

Las autoridades mantienen desplegados a efectivos de los cuerpos de seguridad y equipos especializados en las zonas afectadas, mientras intentan determinar el alcance total de los daños y localizar a las personas que permanecen incomunicadas.

Una enorme masa de agua golpeó varias comunidades

Según los reportes oficiales, la masa de agua llegó alrededor de las 9:15 de la mañana, hora local, al río Bhote Koshi procedente de la zona tibetana.

El fenómeno golpeó con especial intensidad las localidades de Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi, donde el agua provocó daños en infraestructuras y afectó a comunidades situadas en las inmediaciones del cauce.

La rapidez con la que se produjo la riada dificultó la capacidad de reacción de residentes y trabajadores de las zonas afectadas, mientras las autoridades trabajan para determinar si existen más personas atrapadas o desaparecidas.

Las labores de rescate se desarrollan en condiciones complejas debido a la destrucción de vías de comunicación y al riesgo de nuevos deslizamientos.

Investigan posible relación con un terremoto

El ministro de Asuntos Exteriores de Nepal, Shishir Khanal, señaló de manera preliminar que el desastre podría estar relacionado con un terremoto registrado horas antes.

Según esta hipótesis, el movimiento sísmico habría provocado un gran deslizamiento de tierra capaz de bloquear temporalmente el cauce del río Bhote Koshi. La acumulación de agua habría generado posteriormente una liberación repentina que produjo la masiva riada.

El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) registró un terremoto de magnitud 4,4 a las 02:52 GMT, con epicentro localizado aproximadamente a 77 kilómetros al noroeste de la localidad nepalí de Kodari y a una profundidad de 10 kilómetros.

No obstante, las autoridades continúan investigando las causas exactas del fenómeno y deberán determinar científicamente si existe una relación directa entre el sismo, el supuesto deslizamiento y la posterior inundación.

Equipos de emergencia buscan a los desaparecidos

Tras el desastre, las autoridades nepalíes movilizaron a los cuerpos de seguridad y a equipos de emergencia para realizar operaciones de búsqueda y rescate.

La prioridad se concentra en localizar a las personas desaparecidas, atender a los sobrevivientes y evaluar los daños provocados por la riada.

El elevado número de extranjeros desaparecidos ha llevado además a las autoridades turísticas y diplomáticas a prestar especial atención a la identificación de las personas que permanecían en las zonas afectadas.

Entre los desaparecidos figuran dos ciudadanos españoles, según la información proporcionada por la Junta de Turismo de Nepal.

La cifra de víctimas podría aumentar a medida que los equipos de rescate logren acceder a áreas que permanecen aisladas o cubiertas por agua, lodo y escombros.

Desastre golpea zonas estratégicas

Las localidades afectadas se encuentran en una región de gran importancia por sus conexiones fronterizas y sus actividades turísticas, comerciales y de infraestructura.

El impacto sobre carreteras y otras vías de comunicación complica las labores de rescate y dificulta el traslado de ayuda hacia las comunidades afectadas.

Además, los daños registrados en obras hidroeléctricas han generado preocupación sobre posibles interrupciones de servicios y nuevos riesgos en las zonas cercanas a los cauces.

Las autoridades permanecen en alerta ante la posibilidad de nuevos deslizamientos o crecidas repentinas mientras continúan las operaciones de emergencia.

El balance provisional de 55 fallecidos y 403 desaparecidos convierte el episodio en uno de los desastres más graves registrados recientemente en esta zona de Nepal, mientras los equipos de rescate trabajan contra el tiempo para encontrar sobrevivientes y esclarecer las circunstancias que provocaron la devastadora riada.