La muestra inaugura la Sala Temporal de la institución en Punta Cana con más de 70 obras, pertenecientes a más de 45 artistas antillanos, de la colección personal de Héctor José Rizek

Punta Cana RD.- El océano es mucho más que una frontera geográfica. Es un espacio de encuentros, migraciones, intercambios y memorias compartidas que han dado forma a la identidad del Caribe.

Sobre esa premisa se construye «El mar como territorio», la exposición que inaugura la Sala Temporal del Centro Cultural Rainieri, en Punta Cana.

La muestra reúne más de 40 artistas del Caribe insular y su diáspora a partir de la colección de Héctor José Rizek, conformando una de las propuestas expositivas más relevantes presentadas recientemente en República Dominicana.

Organizada por la Fundación Frank y Haydée Rainieri, con el apoyo de los sucesores de Ann y Ted Kheel, la exhibición propone un recorrido por distintas miradas sobre la experiencia caribeña a través de pinturas, dibujos, esculturas, fotografías, videos e instalaciones. Las obras abarcan desde el siglo XIX hasta la actualidad, revelando cómo diversas generaciones de artistas han interpretado los vínculos entre territorio, historia e identidad.

Para Héctor José Rizek, la exposición representa una oportunidad para compartir con el público una historia que merece mayor visibilidad.

«Es la gran historia que tenemos pendiente de contar», expresó durante la inauguración. Para el coleccionista, el arte constituye una de las formas más profundas de comprender quiénes somos, cómo nos relacionamos y cuáles son los relatos que compartimos como región. Rizek explicó que cada obra incorporada a la colección llegó por una razón particular: la capacidad de transformar la mirada y despertar nuevas formas de observar la naturaleza, la condición humana y el universo que habitamos.
La selección presentada en Punta Cana reúne más de seis décadas de producción artística e incluye creadores de República Dominicana, Cuba, Puerto Rico, Haití, Trinidad y Tobago, España, Francia y Uruguay. Según el coleccionista, la exposición establece un diálogo entre figuras consagradas y voces contemporáneas. «Hay piezas que forman parte de la historia del arte dominicano e iberoamericano y otras que están escribiendo el presente de una escena en constante renovación», señaló.

Más que ofrecer respuestas definitivas, la muestra invita a reflexionar sobre una pregunta fundamental: ¿qué significa vivir en una isla rodeada por el mar y marcada por una historia diversa y sincrética? Cada obra, aseguró, propone una interpretación distinta, enriqueciendo una conversación que atraviesa generaciones y geografías. Según el coleccionista, la exposición establece un diálogo entre figuras consagradas y voces contemporáneas. «Hay piezas que forman parte de la historia del arte dominicano e iberoamericano y otras que están escribiendo el presente de una escena en constante renovación», señaló.

Más que ofrecer respuestas definitivas, la muestra invita a reflexionar sobre una pregunta fundamental: ¿qué significa vivir en una isla rodeada por el mar y marcada por una historia diversa y sincrética? Cada obra, aseguró, propone una interpretación distinta, enriqueciendo una conversación que atraviesa generaciones y geografías. Tras el acto inaugural, los asistentes recorrieron la muestra junto a sus protagonistas, profundizando en las historias y procesos que dieron origen a las obras.

Sueño hecho realidad
Haydée de Rainieri definió la apertura del centro cultural como la materialización de una visión que su esposo, Frank Rainieri, había concebido durante más de tres décadas. «Decidimos que el momento era ahora y que debía ser en Punta Cana», expresó. Recordó además que hace apenas un mes el espacio recibió su primera exposición, «El Prado en las calles», marcando el inicio de una nueva etapa para la oferta cultural de la región.

«Nos emociona ver niños, jóvenes y adultos mayores de Bávaro, La Romana y otras comunidades disfrutando del arte y descubriendo nuevas experiencias culturales», comentó.

La empresaria comparó el proyecto con la cigüa palmera, ave nacional dominicana conocida por compartir su nido con otras especies. Para ella, el Centro Cultural Rainieri aspira a convertirse en un lugar de acogida para quienes llegan al país atraídos por sus playas, pero desean descubrir también su riqueza histórica, artística y humana.

El objetivo es ampliar la experiencia de millones de visitantes, invitándolos a conocer una República Dominicana que va más allá de sus paisajes.

CREDITO: DIARIO LIBRE