Medio Ambiente asegura que no figura en sus registros ninguna solicitud, licencia o autorización relacionada con la intervención ejecutada por la Alcaldía de Santiago

Santiago, RD. — Los trabajos de saneamiento de la cañada ubicada en el sector El Embrujo, Santiago, continúan avanzando mientras persisten interrogantes sobre los permisos ambientales que respaldan la intervención, debido a que el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales asegura que no encontró registros relacionados con el proyecto.

La obra, denominada “Saneamiento Cañada Tramo: El Embrujo, Santiago”, es ejecutada por la Alcaldía de Santiago y contempla la intervención de un área que incluye vegetación, árboles y espacios verdes próximos al cauce.

La situación ha generado preocupación entre ambientalistas y residentes, particularmente por la remoción de árboles y los posibles efectos que la transformación del entorno pudiera provocar sobre el ecosistema de la zona.

Medio Ambiente no encuentra expediente

Una respuesta oficial de la Oficina de Acceso a la Información Pública (OAI) del Ministerio de Medio Ambiente, emitida el 21 de septiembre de 2026, establece que tras una revisión de los archivos físicos y las bases de datos digitales de la institución no fue localizado un expediente ambiental relacionado con la obra.

De acuerdo con la comunicación oficial, en los registros consultados no aparece ninguna solicitud de evaluación, licencia, permiso o autorización ambiental vinculada al proyecto.

La información fue solicitada con el propósito de determinar si la intervención contaba con estudios ambientales, licencia, expediente administrativo o si había sido sometida a algún mecanismo de consulta pública.

La ausencia de estos registros plantea interrogantes sobre el procedimiento seguido antes del inicio de los trabajos y sobre la documentación ambiental que sustenta la intervención.

“No puede intervenir ahí sin un permiso”

El director provincial de Medio Ambiente en Santiago, Wilton Velásquez, había señalado que una obra de estas características debe contar con la autorización correspondiente antes de intervenir el área.

El funcionario explicó que este tipo de trabajos puede requerir estudios previos y permisos ambientales, especialmente cuando la magnitud de la intervención implica un impacto significativo.

“Para eso se hacen estudios y solicitan su permiso. No puede intervenir ahí sin un permiso”, afirmó Velásquez.

El funcionario describió los trabajos como un proceso de saneamiento y viabilización de la cañada, orientado a mejorar las condiciones de un espacio que, según explicó, durante años habría sido utilizado para depositar desperdicios y recibir aguas residuales.

A su juicio, la recuperación del área podría representar una mejora para los residentes de la zona y contribuir a elevar las condiciones ambientales y sanitarias del entorno.

El debate: sanear sin eliminar áreas verdes

Aunque existe coincidencia sobre la necesidad de intervenir la cañada debido a los problemas de contaminación y manejo de aguas residuales, ambientalistas cuestionan la manera en que se está ejecutando el proyecto.

La ecologista Belkis García, tras recorrer el área, consideró necesario buscar una solución al problema de las aguas contaminadas, pero manifestó preocupación por la eliminación de árboles y vegetación existente en los espacios intervenidos.

García planteó que las aguas residuales deben ser correctamente encauzadas y cuestionó que para lograrlo sea necesario reducir la cobertura vegetal del lugar.

La ambientalista también advirtió que la eliminación de árboles puede modificar las condiciones térmicas del entorno, además de producir efectos sobre el suelo y las especies que dependen de esa vegetación.

Uno de los aspectos que genera mayor preocupación es que los árboles y áreas verdes cumplen funciones ambientales que van más allá de su valor paisajístico, entre ellas la regulación de la temperatura y el mantenimiento de determinados hábitats.

Ambientalista cuestiona marco legal

El abogado especializado en asuntos ambientales Winston Vásquez también expresó reparos desde el punto de vista jurídico.

Según su interpretación, las autoridades municipales deben procurar las autorizaciones ambientales correspondientes cuando una obra pueda producir efectos sobre recursos naturales, cuerpos de agua, especies o ecosistemas.

Vásquez hizo referencia a las disposiciones de la Ley General sobre Medio Ambiente y Recursos Naturales, particularmente a los artículos 38 al 46, que establecen mecanismos y procedimientos relacionados con la evaluación ambiental de determinados proyectos.

El jurista explicó que, dependiendo de las características, alcance y posibles impactos de una obra, podrían ser necesarios instrumentos como una Declaración de Impacto Ambiental o un Estudio de Impacto Ambiental, además de la autorización correspondiente.

También sostuvo que una eventual ejecución de una obra sin los instrumentos ambientales requeridos podría generar responsabilidades en diferentes ámbitos.

No obstante, estas consideraciones corresponden a la interpretación del abogado y deberán contrastarse con el expediente oficial del proyecto, las características técnicas de la obra y la posición formal de las autoridades municipales.

Alcaldía debe aclarar documentación

Ante el escenario planteado por el Ministerio de Medio Ambiente, uno de los principales puntos pendientes es que la Alcaldía de Santiago explique públicamente cuál es el marco administrativo y ambiental bajo el cual se ejecuta la intervención.

Entre las interrogantes están determinar si se solicitó alguna autorización, cuándo fue presentada, ante qué institución, cuál fue la respuesta recibida y qué tipo de intervención contempla el proyecto sobre la vegetación y el cauce.

También resulta relevante establecer si los trabajos actuales corresponden exclusivamente a labores de limpieza y saneamiento o si contemplan modificaciones permanentes en el cauce, construcción de estructuras, canalización de aguas o eliminación de áreas verdes.

Estas diferencias son importantes debido a que el alcance de una intervención puede determinar los procedimientos ambientales que deben cumplirse.

Una obra necesaria en medio de la controversia

El caso coloca sobre la mesa una discusión que va más allá de la necesidad de recuperar la cañada.

Por un lado, residentes y autoridades reconocen que el área requiere atención debido a la acumulación de desechos, aguas residuales y otras condiciones que afectan el entorno.

Por otro, ambientalistas y especialistas plantean que la solución debe ejecutarse bajo criterios que permitan corregir el problema sanitario sin provocar daños ambientales innecesarios.

Mientras las máquinas continúan trabajando en El Embrujo, permanece pendiente una explicación detallada sobre los permisos y estudios que sustentan la obra.

El debate, por tanto, se concentra en una pregunta fundamental: ¿cómo sanear la cañada sin comprometer los recursos naturales que todavía permanecen en su entorno?

La respuesta deberá surgir de la documentación técnica y ambiental del proyecto y de las explicaciones que ofrezcan las instituciones responsables de su ejecución y supervisión.