La minera proyecta extender la vida útil de la operación más allá de 2045 mediante una inversión de US$2,641 millones, mientras destaca la generación de empleos, las exportaciones, las compras a proveedores locales y sus programas de desarrollo comunitario y gestión ambiental.

SANTO DOMINGO.– Barrick Pueblo Viejo reafirmó su compromiso de largo plazo con República Dominicana y destacó el impacto económico y social de sus operaciones, con aportes acumulados al Estado dominicano cercanos a los US$4,600 millones desde el inicio de la explotación minera.

Durante un encuentro con ejecutivos y periodistas del Grupo de Comunicaciones Corripio, la presidenta de Pueblo Viejo, Gisselle Valera, explicó que la empresa se encuentra en una etapa determinante de expansión, con nuevas inversiones destinadas a prolongar la vida útil de la mina más allá de 2045 y mantener su contribución a las finanzas públicas, las exportaciones, el empleo y las comunidades.

Valera indicó que solo en lo que va de 2026 la operación ha pagado alrededor de US$440 millones en impuestos, mientras que durante 2025 sus aportes fiscales alcanzaron aproximadamente US$650 millones.

“Estamos en un momento clave para nosotros con esta expansión porque seguimos apostando a la República Dominicana”, expresó la ejecutiva, al señalar que la relación de Pueblo Viejo con el país va más allá de la extracción de minerales y se refleja en diferentes áreas de la economía nacional.

El oro mantiene peso en las exportaciones

La operación también representa una fuente importante de divisas para República Dominicana. De acuerdo con los datos presentados por la compañía, las exportaciones de Pueblo Viejo se aproximan a US$1,700 millones en 2026, consolidando al oro entre los principales productos de exportación del país.

La empresa destacó que el desempeño exportador de la mina tiene efectos en otros sectores de la economía mediante la generación de ingresos, contratación de servicios, adquisición de bienes y demanda de proveedores nacionales.

A juicio de sus ejecutivos, la continuidad de la operación permitirá mantener durante las próximas décadas una actividad productiva con capacidad de generar recursos para el Estado y oportunidades para empresas y trabajadores dominicanos.

Más de 3,000 empleos directos

El impacto de Pueblo Viejo también se refleja en el mercado laboral. La operación mantiene más de 3,000 empleos directos, con una fuerza laboral mayoritariamente dominicana.

Alrededor del 57 % de sus colaboradores proviene de la provincia Sánchez Ramírez, donde se encuentra ubicada la operación minera, lo que representa una vinculación directa entre la actividad de la empresa y las oportunidades laborales de la zona.

A estos empleos se suman los generados de manera indirecta a través de contratistas, proveedores y empresas que forman parte de la cadena de valor de la minería.

La compañía informó además que realiza compras anuales por aproximadamente US$700 millones en bienes y servicios a empresas dominicanas, contribuyendo al movimiento económico de pequeñas y medianas empresas y de otros sectores productivos.

Fortalecimiento de proveedores locales

Pueblo Viejo aseguró que uno de sus objetivos es aumentar la capacidad de las empresas dominicanas para participar en su cadena de suministro y desarrollar negocios sostenibles más allá de la vida útil de la mina.

Para ello, la empresa ha impulsado programas orientados a mejorar las capacidades técnicas y empresariales de proveedores locales, de manera que puedan ampliar sus oportunidades comerciales y competir en otros mercados.

La estrategia busca que el impacto económico de la minería trascienda la operación y contribuya al fortalecimiento del tejido empresarial dominicano.

Inversión de US$2,641 millones para extender la operación

Uno de los principales proyectos en marcha es la expansión de Pueblo Viejo, que contempla una inversión aproximada de US$2,641 millones y tiene como propósito extender la vida útil de la operación más allá de 2045.

La inversión contempla infraestructura necesaria para garantizar la continuidad de las actividades mineras y mantener los beneficios económicos y sociales asociados a la operación durante las próximas décadas.

La compañía recordó que el desarrollo inicial de la mina requirió una inversión aproximada de US$3,700 millones, de los cuales hasta el momento se han recuperado alrededor de US$1,400 millones.

Estos datos, según la empresa, reflejan el carácter de largo plazo de las inversiones requeridas para desarrollar y mantener una operación minera de gran escala.

Gestión ambiental y protección del agua

La gestión ambiental fue otro de los temas abordados durante el encuentro. Los ejecutivos de Pueblo Viejo destacaron que el desarrollo de la minería requiere combinar tecnología, controles, fiscalización y mecanismos de protección de los recursos naturales.

En el caso del agua, la operación dispone de sistemas de tratamiento destinados a neutralizar la acidez y procesar las aguas antes de su descarga, conforme a los estándares ambientales establecidos y bajo la supervisión de las autoridades competentes.

La empresa informó además que ha realizado 58 monitoreos ambientales participativos, con la participación de alrededor de 3,000 personas, incluidos representantes de las comunidades.

Estos ejercicios permiten que los participantes conozcan directamente los procesos de monitoreo y los resultados obtenidos en materia ambiental.

El gerente de Medio Ambiente de Pueblo Viejo, Eli Bobadilla, recordó que la operación asumió desde sus inicios un proceso de remediación relacionado con pasivos ambientales generados por actividades mineras anteriores.

“Pueblo Viejo empezó siendo una operación ambiental antes que ser una operación minera”, señaló.

La compañía también indicó que mantiene un plan de cierre de mina establecido desde el inicio de sus operaciones y dispone de recursos destinados a cubrir las acciones correspondientes, bajo fiscalización del Estado dominicano.

Inversión social en Sánchez Ramírez

La empresa informó que su contribución a las comunidades no se limita a la generación de empleos y actividad económica.

Pueblo Viejo ha destinado aproximadamente US$60 millones a programas de inversión social, distribuidos en cerca de 300 proyectos relacionados con educación, salud, infraestructura, desarrollo productivo y fortalecimiento de las capacidades comunitarias.

Actualmente, la compañía trabaja junto al Consejo Provincial para la Administración de los Fondos Mineros de Sánchez Ramírez (FOMISAR) en la elaboración de un plan de inversión para los próximos cinco años.

La presidenta de Pueblo Viejo explicó que la intención es orientar los recursos hacia proyectos que respondan a las necesidades identificadas por las propias comunidades y cuyos resultados puedan ser medidos mediante indicadores concretos.

Como parte de esta estrategia, la empresa prevé presentar un estudio sobre la evolución de distintos indicadores sociales y económicos de Sánchez Ramírez y de las comunidades cercanas a la operación, incluyendo variables vinculadas con educación, salud y calidad de vida.

Reasentamiento alcanza 96 % de avance

Durante el encuentro también fueron presentados los avances del proceso de reasentamiento relacionado con la expansión de Pueblo Viejo.

La compañía informó que aproximadamente 96 % de los acuerdos de compensación han sido completados y que 581 familias ya fueron reasentadas en Nuevos Horizontes.

La inversión vinculada al proceso ronda los RD$20,000 millones e incluye viviendas, terrenos, servicios básicos, apoyo a actividades productivas y acompañamiento social.

Las familias reasentadas reciben además los certificados de título correspondientes a sus nuevas propiedades.

El proceso incluye programas destinados a facilitar la adaptación de las familias y fortalecer sus posibilidades de generar ingresos, incluyendo iniciativas desarrolladas junto a instituciones como la Junta Agroempresarial Dominicana para apoyar actividades agrícolas, producción y comercialización.

“Estamos prácticamente culminando este proceso”, afirmó Valera.

Una apuesta por el largo plazo

Pueblo Viejo sostuvo que el impacto de una operación minera debe medirse no solo por la cantidad de minerales producidos, sino también por los beneficios que genera para el país mediante impuestos, empleos, exportaciones, desarrollo empresarial, transferencia de capacidades, infraestructura e inversión comunitaria.

En ese contexto, la expansión representa una apuesta por mantener durante las próximas décadas una operación competitiva y fiscalizada, con énfasis en la gestión ambiental y el relacionamiento con las comunidades.

La compañía reiteró que busca mantener una relación basada en la transparencia, el diálogo comunitario, el cumplimiento de las regulaciones dominicanas y la generación de valor compartido.

Con las nuevas inversiones y la extensión proyectada de la vida útil de la mina, Pueblo Viejo plantea mantener su presencia en República Dominicana más allá de 2045 y continuar aportando recursos al Estado, oportunidades de empleo, divisas y actividad económica, mientras procura fortalecer los programas de desarrollo sostenible en las comunidades vinculadas a la operación.