Los empleados fueron puestos en licencia administrativa mientras la Oficina de Responsabilidad Profesional determina si incurrieron en alguna irregularidad; la investigación ocurre en un momento de fuerte escrutinio sobre la seguridad del presidente Donald Trump
Washington, EE. UU.– Tres funcionarios del Servicio Secreto de Estados Unidos fueron puestos en licencia administrativa mientras la agencia investiga una posible conducta indebida, en un nuevo episodio que vuelve a colocar bajo presión a la institución encargada de proteger al presidente, al vicepresidente y a otras figuras de alto nivel del Gobierno estadounidense.
La medida fue adoptada el martes y afecta a tres empleados que desempeñaban funciones no relacionadas directamente con la aplicación de la ley. De acuerdo con la oficina de información pública del Servicio Secreto, los funcionarios permanecerán en licencia mientras la Oficina de Responsabilidad Profesional lleva adelante una investigación interna.
Por el momento, la agencia no ha revelado cuál habría sido la conducta que motivó la investigación ni ha precisado si existe alguna relación entre los tres casos.
La ausencia de detalles mantiene abierta la incógnita sobre la naturaleza de las posibles irregularidades y sobre si los empleados podrían enfrentar medidas disciplinarias una vez concluya la revisión.
Una agencia sometida a intenso escrutinio
La investigación se produce en un momento especialmente delicado para el Servicio Secreto, que ha enfrentado cuestionamientos relacionados con la seguridad del presidente Donald Trump.
El mandatario ha sido objeto de varios intentos o planes de asesinato durante los últimos dos años, lo que ha obligado a revisar constantemente los protocolos de protección presidencial y la coordinación entre las distintas agencias de seguridad.
Uno de los episodios más recientes ocurrió en abril, cuando un hombre armado logró vulnerar las medidas de seguridad en el Washington Hilton, donde Trump participaba en la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca.
El incidente volvió a generar preguntas sobre la capacidad de las autoridades para detectar y neutralizar amenazas en lugares donde se encuentra el presidente.
Preocupaciones alrededor del nuevo Air Force One
El Servicio Secreto también quedó involucrado indirectamente en una controversia relacionada con la seguridad del nuevo avión presidencial, una aeronave entregada a Estados Unidos como obsequio de Qatar.
El mes pasado, el Departamento de Justicia ordenó la comparecencia de periodistas de The New York Times que habían publicado información sobre preocupaciones de seguridad relacionadas con el nuevo Air Force One.
Las órdenes fueron posteriormente retiradas.
El periódico había informado que Trump fue instado a abandonar Turquía utilizando el antiguo Air Force One debido a recomendaciones relacionadas con su seguridad.
La situación adquirió mayor relevancia cuando el propio presidente reconoció posteriormente que había utilizado una estrategia discreta para abandonar Turquía.
Trump salió de Turquía en una aeronave alternativa
A comienzos de este mes, Trump confirmó que se había desplazado de manera discreta desde el antiguo Air Force One hacia una aeronave militar alternativa antes de abandonar Turquía.
Según explicó el mandatario, el Servicio Secreto y personal militar consideraban que debía viajar en un avión diferente debido a preocupaciones de que Irán pudiera intentar asesinarlo.
La revelación se produjo después de que The Washington Post informara sobre una operación cuidadosamente coordinada.
Mientras parte del personal presidencial, agentes del Servicio Secreto y periodistas viajaban en el antiguo Air Force One, Trump habría sido trasladado discretamente a otra aeronave para salir del país.
El episodio puso nuevamente de manifiesto el nivel de precaución adoptado por las autoridades ante posibles amenazas contra el mandatario.
Otro agente investigado por una presunta filtración
La nueva investigación tampoco es el primer caso reciente que involucra a personal del Servicio Secreto.
El mes pasado, la propia agencia confirmó que uno de sus agentes, asignado al equipo encargado de proteger al vicepresidente JD Vance, estaba siendo investigado por acusaciones relacionadas con una posible filtración de información a los medios.
La pesquisa estaba vinculada con un reportaje publicado en julio por MS NOW, en el que se describía la frustración de algunos agentes por las solicitudes de viaje de última hora realizadas por Vance y miembros de su familia.
La agencia no confirmó entonces que el agente hubiera cometido una infracción, sino que señaló que estaba siendo objeto de una investigación.
La investigación determinará si hubo irregularidades
En el caso de los tres funcionarios puestos ahora en licencia administrativa, las autoridades todavía no han ofrecido información suficiente para determinar qué ocurrió.
La licencia administrativa no implica por sí misma que los empleados hayan cometido una falta. Se trata de una medida que permite a la institución apartarlos temporalmente de sus funciones mientras se desarrolla una investigación.
La Oficina de Responsabilidad Profesional deberá determinar si existió una conducta contraria a las normas internas y, de ser así, qué medidas corresponden.
Mientras tanto, el Servicio Secreto enfrenta nuevamente preguntas sobre sus procedimientos internos en un momento en que la seguridad presidencial se encuentra bajo un nivel de atención extraordinariamente alto.
La investigación deberá esclarecer qué motivó la suspensión administrativa de los tres funcionarios y si existe algún riesgo adicional para las operaciones de la agencia.
Por ahora, el Servicio Secreto mantiene bajo reserva los detalles de la investigación, y no se ha informado que los funcionarios hayan sido acusados formalmente de algún delito.
