El viernes pasado, antes de anunciarse el acuerdo, el canciller iraní, Abás Araqchi, afirmó que los detalles solo se darían a conocer una vez firmado el acuerdo.

Irán y Estados Unidos alcanzaron un acuerdo para acabar con casi cuatro meses de guerra y preparar negociaciones en profundidad sobre el programa nuclear de Teherán o el levantamiento de las sanciones económicas contra el país.

Hasta el momento se divulgaron pocos detalles a nivel oficial, aunque los medios iraníes publicaron lo que, según afirman, son los puntos clave del acuerdo de 14 puntos. El viernes pasado, antes de anunciarse el acuerdo, el canciller iraní, Abás Araqchi, afirmó que los detalles solo se darían a conocer una vez firmado el acuerdo.

Tras conocerse el pacto, la agencia de noticias iraní Mehr volvió a publicar lo que presentó como puntos del borrador, aunque recalcó que no era el texto definitivo.

Según este medio, el compromiso prevé un «cese permanente e inmediato de la guerra en todos los frentes, incluido el Líbano».

También contempla la liberación de 24.000 millones de dólares en activos iraníes congelados en un plazo de 60 días en los que debe empezar la siguiente fase de negociación. La mitad de ese monto debería liberarse antes del inicio de las conversaciones, agregó Mehr.

El borrador divulgado por esta agencia también incluye la suspensión de las sanciones sobre la venta de petróleo iraní, de productos petroquímicos y sus derivados y el levantamiento del bloqueo naval impuesto por Estados Unidos.

«Las negociaciones finales no comenzarán antes de que se libere la mitad de los fondos congelados, se suspendan las sanciones petroleras contra Irán y se levante el bloqueo naval», dijo Mehr.

Estrecho de Ormuz
Al anunciar el acuerdo, el presidente estadounidense, Donald Trump, celebró en redes sociales «la apertura libre de peaje del estrecho de Ormuz».

La versión en los medios iraníes es distinta. Según Mehr, Teherán reabrirá ese paso estratégico para el comercio de hidrocarburos «en un plazo de 30 días conforme a los arreglos iraníes».

El lunes, la agencia de noticias Fars dijo que en los compases finales de la negociación se incluyó una cláusula que permitirá a Teherán imponer el pago de «servicios marítimos» en Ormuz. «El uso del término ‘servicios marítimos’ significa que Estados Unidos ha aceptado el pago de peajes a Irán», explicó este medio, citando a una fuente bien informada.

El viernes, Araqchi reconoció que cobrar peaje en esa vía no sería aceptable según el derecho internacional.

Pero apuntó al cobro de tarifas por servicios, siempre en cooperación con Omán, el país en la otra orilla de este estrecho que da entrada al Golfo.

«Irán ha tomado una decisión firme de que la administración del estrecho de Ormuz ya no será la misma que antes», dijo el ministro, quien agregó que ese paso seguiría siendo un «instrumento de disuasión» para Teherán.

Más negociaciones en 60 días
Este acuerdo es un preludio de nuevas negociaciones para resolver los principales puntos de fricción entre ambos países, como el programa nuclear iraní o las sanciones internacionales contra ese país.

«Las negociaciones comenzarán en un plazo de 60 días con el objetivo de alcanzar un acuerdo final», afirmó el viceministro iraní de Relaciones Exteriores, Kazem Gharibabadi.

Otros temas que abordarán en esta fase serán la «reconstrucción y el desarrollo económico» de Irán y la puesta en marcha de un mecanismo de seguimiento de los acuerdos alcanzados, agregó.

Araqchi aseguró el viernes que la única manera de ocuparse del uranio enriquecido en su país «es diluirlo dentro de Irán».

El lunes, el diario The New York Times publicó una entrevista telefónica con Trump en la que este afirmaba que estaban negociando una moratoria de 20 años del programa de enriquecimiento iraní.

También insistió en que los niveles de enriquecimiento de uranio de Irán nunca podrían ser utilizados con fines militares y que «nunca podrán superar una determinada cantidad».

¿Qué falta?
No está claro si las negociaciones abordarán el programa de misiles iraní o su apoyo a grupos armados en la región como el palestino Hamás o el libanés Hezbolá, dos preocupaciones centrales de Israel.

En su informe, Mehr había señalado que «el programa de misiles de Irán y el apoyo a los grupos de la resistencia han sido definitivamente retirados de la agenda».