El presidente estadounidense advirtió que buscará frenar las ventas de Bombardier en Estados Unidos, en medio de una creciente guerra comercial con Canadá y horas antes de que Ottawa aplique nuevos aranceles a productos estadounidenses.
WASHINGTON. – La guerra comercial entre Estados Unidos y Canadá sumó un nuevo capítulo con una amenaza directa del presidente Donald Trump contra Bombardier, uno de los principales fabricantes de aeronaves de Canadá.
“¡NO MÁS VENTAS DE BOMBARDIER EN ESTADOS UNIDOS!”, escribió Trump este lunes en su plataforma Truth Social, al cuestionar las medidas adoptadas por Ottawa contra empresas estadounidenses.
La advertencia se produjo pocas horas antes de que entraran en vigor nuevos aranceles canadienses sobre productos procedentes de Estados Unidos, elevando nuevamente la tensión entre los dos países vecinos.
Trump acusó a Canadá de bloquear las operaciones de grandes bancos y empresas estadounidenses en su territorio y vinculó la situación con las medidas comerciales que su administración ha impulsado contra productos canadienses.
Bombardier vuelve al centro de la disputa
La amenaza contra el fabricante canadiense no es nueva.
En enero, Trump ya había planteado la posibilidad de retirar la certificación estadounidense a aeronaves fabricadas en Canadá, incluyendo los jets de Bombardier, y había advertido sobre la imposición de aranceles de hasta el 50 % a las aeronaves vendidas en Estados Unidos.
En aquella ocasión, el mandatario estadounidense expresó su descontento por lo que consideraba una falta de reciprocidad de Canadá en materia de certificación de aeronaves estadounidenses.
Ahora, varios meses después, Bombardier vuelve a quedar atrapada en el enfrentamiento comercial entre Washington y Ottawa.
Aranceles elevan la tensión
Las nuevas medidas anunciadas por Canadá contemplan aranceles de 15 %, 25 % y 50 % sobre productos estadounidenses por un valor aproximado de 20,000 millones de dólares.
Los recargos afectan una amplia variedad de mercancías, entre ellas productos de acero, lácteos, componentes electrónicos y pasta de papel.
Ottawa sostiene que el monto de estas medidas corresponde al valor de los productos canadienses que están siendo afectados por los aranceles estadounidenses del 50 %, aplicados desde el pasado 22 de agosto.
El intercambio de medidas comerciales ha llevado las relaciones económicas entre ambos países a uno de sus momentos más tensos en décadas.
Canadá rechaza las condiciones de Washington
La escalada se intensificó después de que el primer ministro canadiense, Mark Carney, decidiera poner fin a las negociaciones con la Casa Blanca el pasado 21 de agosto.
Carney acusó al Gobierno estadounidense de intentar imponer a Canadá un acuerdo bajo condiciones consideradas injustas y advirtió sobre las consecuencias que las políticas de Washington podrían tener para sectores estratégicos de la economía canadiense, especialmente la industria automotriz.
Trump, por su parte, ha mantenido una postura especialmente dura hacia Canadá.
En declaraciones anteriores ha acusado al país vecino de aprovecharse comercialmente de Estados Unidos y ha insistido en que la relación económica entre ambas naciones favorece a Ottawa.
Una disputa que trasciende el comercio
El enfrentamiento ya no se limita a los aranceles.
Trump ha reiterado en distintas ocasiones su intención de que Canadá se convierta en el llamado “estado 51” de Estados Unidos, una propuesta rechazada por el Gobierno canadiense.
Este lunes, además de lanzar su advertencia contra Bombardier, Trump publicó en Truth Social un mapa en el que la bandera estadounidense cubría prácticamente toda América del Norte, México y el Caribe, además de Groenlandia e Islandia.
La publicación volvió a generar atención sobre sus ambiciones territoriales y su particular visión de la relación de Estados Unidos con sus vecinos.
Mientras Washington y Ottawa intercambian nuevos recargos y amenazas, Bombardier queda nuevamente en medio de una disputa que podría tener consecuencias para el mercado aeronáutico norteamericano, especialmente si las amenazas de Trump se traducen en restricciones concretas a la venta y certificación de aeronaves canadienses en Estados Unidos.
